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La lógica del itinerario: por qué este orden
El error más común en Kioto es tratar los templos como una lista de la compra e irlos tachando en el orden en que aparecen en Google Maps. Haces Fushimi Inari a las 9:00 con 3.000 turistas, coges un autobús a Kinkaku-ji (45 minutos), luego otro a Kiyomizu-dera (40 minutos), y al final del día has pasado más tiempo en transporte público que en los templos. Este itinerario está diseñado con una regla: los templos se agrupan por zonas geográficas. Cada día te mueves dentro de un radio de 3 km como máximo. Andas mucho pero no pierdes tiempo en autobuses cruzando la ciudad tres veces al día.
Kioto se divide en cinco zonas principales para el viajero: Higashiyama (este, la más densa en templos), Arashiyama (noroeste, el bambú y las montañas), Centro (alrededor del mercado Nishiki y el castillo), Norte (Kinkaku-ji, Ryoan-ji) y Sur (Fushimi Inari, un poco apartado). En tres días no vas a verlo todo — y no deberías intentarlo. Este itinerario prioriza los 10 templos que de verdad merecen la pena y deja espacio para perderse, que es lo mejor que se puede hacer en Kioto.
Día 1: Higashiyama — los imprescindibles del este
Horario recomendado: 7:00 - 18:00. Este es el día más intenso. Vas a caminar unos 12-14 km. Lleva calzado cómodo — las calles de Higashiyama son cuesta arriba, cuesta abajo, escaleras, adoquines—. No es un paseo. Es una caminata de montaña disfrazada de turismo cultural.
7:15 — Fushimi Inari (antes de las masas)
Fushimi Inari es el templo de los mil torii rojos y la foto más icónica de Kioto. También es el templo que todo el mundo visita a las 10:00 de la mañana, momento en el cual el pasillo de torii parece la Gran Vía en rebajas. La solución no es ir más tarde. Es ir a las 7:15 de la mañana. El templo está abierto 24 horas, no tiene entrada, y a las 7:15 solo hay gatos, fotógrafos profesionales y algún monje madrugador. Haz la ruta completa hasta la cima (unos 4 km, 2-3 horas ida y vuelta). A las 9:30, cuando empiezan a bajar las hordas, tú ya estás saliendo. Tómate un café en el konbini de la entrada y respira. Has ganado la mañana.
10:30 — Tofuku-ji (parada rápida, 30 min)
Tofuku-ji está a una parada de tren desde Fushimi Inari. Es uno de los templos zen más antiguos de Kioto y en otoño es una locura de colores — los arces se vuelven rojos como si alguien hubiera subido la saturación al máximo—. En otras estaciones es un templo tranquilo, casi vacío. Los jardines de piedra, diseñados por el mismo paisajista que hizo los de Ryoan-ji, están entre los mejores de Japón y cuestan 500 yenes. En 30 minutos lo has visto y sales camino al plato fuerte del día.
12:00 — Kiyomizu-dera y las calles de Higashiyama
Kiyomizu-dera es el templo del balcón de madera que sale en todas las fotos de Kioto. Construido en el siglo VIII sobre un acantilado, sin usar un solo clavo. La estructura de madera que sostiene el balcón tiene 13 metros de altura y 168 pilares entrelazados como un puzzle tridimensional. La vista de la ciudad desde el balcón es lo que te imaginas, y la frase japonesa «saltar desde el escenario de Kiyomizu» (清水の舞台から飛び降りる, kiyomizu no butai kara tobioriru) significa tomar una decisión drástica. Los japoneses llevan 400 años usando este templo como metáfora.
Tras Kiyomizu-dera, baja andando por las calles Sannenzaka y Ninenzaka —dos calles peatonales empedradas con casas de madera de la era Meiji, tiendas de cerámica, puestos de mochi y señoras vestidas de geisha (el 90 % son turistas alquiladas, pero la foto queda bien)—. Aquí es donde comes. Busca un restaurante de yudofu (tofu cocido en agua caliente, la especialidad de Kioto). No es barato (2.000-3.000 ¥ el menú) pero es lo que comes en Kioto cuando quieres comer lo que comían los monjes.
15:00 — Kodai-ji y el bosque de bambú escondido
A 10 minutos andando de Kiyomizu está Kodai-ji, un templo que la mayoría de guías ignoran y que tiene un bosque de bambú más pequeño que el de Arashiyama pero con un 95 % menos de turistas. Fundado en 1606 por la viuda de Toyotomi Hideyoshi —el hombre que unificó Japón—, el templo es una carta de amor en piedra y madera. Los jardines de arena, el estanque y el bosquecito de bambú iluminado se visitan en 45 minutos. La entrada son 600 yenes. A las 16:00 cierran, así que no te duermas en la sobremesa.
17:00 — Gion al atardecer
Baja de Kodai-ji hacia Gion, el barrio de las geishas. Las calles principales (Hanamikoji, Shirakawa) están llenas de turistas a todas horas. Piérdete por las calles secundarias, las que no tienen tiendas de souvenirs, las que solo tienen casas de té con cortinas de tela (noren) y farolillos rojos. Entre las 17:00 y las 18:00 es la hora mágica: la luz del atardecer golpea las fachadas de madera, se encienden los farolillos, y si tienes suerte ves a una geisha o una maiko cruzando la calle de camino a su primera cita de la noche. No les hagas fotos sin permiso. De hecho, Gion prohibió las fotos en varias calles privadas en 2019 porque los turistas se comportaban como si estuvieran en un zoo.
Día 2: Arashiyama — el oeste que no te esperas
Horario: 7:00 - 16:00. Hoy te vas al oeste. Arashiyama es el barrio de las montañas, el río y el famoso bosque de bambú. La clave de Arashiyama es la misma que Fushimi Inari: llega antes de las 8:00 o no veas nada. El bosque de bambú a las 11:00 es un pasillo de selfies. A las 7:30 es un lugar donde se oye el viento moviendo las cañas.
7:30 — Bosque de bambú de Arashiyama
El bosque de bambú de Arashiyama mide unos 200 metros de largo. Es más pequeño de lo que parece en Instagram. Pero a las 7:30, con la niebla de la mañana filtrándose entre las cañas y el sonido del viento haciendo chocar los tallos —un sonido que el gobierno japonés declaró «paisaje sonoro protegido»—, es uno de esos sitios que justifican un viaje de 12 horas en avión. Hazlo al amanecer o no lo hagas. A las 9:00 ya hay 200 personas haciéndose la misma foto. Tú ya te has ido a desayunar.
9:00 — Tenryu-ji, el templo del jardín que vale 500 yenes
Tenryu-ji está literalmente al lado de la salida del bosque de bambú. Es un templo zen del siglo XIV cuyo jardín —un estanque rodeado de cerezos, arces y pinos centenarios con las montañas de Arashiyama de fondo— está diseñado según el principio de shakkei (借景, «paisaje prestado»): el jardín incorpora la montaña que hay detrás como si fuera parte de la composición. El truco es que las montañas están fuera del templo pero el diseño del jardín te hace creer que están dentro. Es una obra maestra de la jardinería japonesa y la entrada al jardín cuesta 500 yenes. El interior del templo son otros 300 yenes. Paga los dos.
11:30 — Paseo por la orilla del río Hozu
Desde Tenryu-ji, baja hacia el río Hozu. Hay un puente de madera —Togetsu-kyo, el «puente del cruce de la luna»— que lleva ahí desde el siglo IX, aunque la versión actual es de 1934. Cruza el puente, sube por la orilla norte del río y camina 20 minutos río arriba. Llegas a una zona donde el valle se estrecha, los barcos turísticos bajan por los rápidos, y la orilla se convierte en un camino de tierra flanqueado por cerezos. En primavera esto es una salvajada de pétalos rosas. En verano es un corredor verde por el que casi no pasa nadie. Siéntate en un banco, sácate el konbini lunch y mira el río. Esto es Japón.
14:00 — Kinkaku-ji (el Pabellón Dorado)
Sí, toca coger un autobús (línea 59 desde Arashiyama, 30 minutos). Pero Kinkaku-ji es Kinkaku-ji. El pabellón cubierto de pan de oro reflejado en el estanque es la imagen que define Kioto para medio mundo. La visita dura 30 minutos —es un circuito单向, entras por un lado, das la vuelta al estanque, sales por el otro— y la entrada son 500 yenes. No hay mucho más que decir: es exactamente como en las fotos y merece cada yen. Llega antes de las 15:30, que es cuando empiezan a llegar los autocares de jubilados japoneses.
15:30 — Ryoan-ji: el jardín de las 15 piedras
A 10 minutos andando de Kinkaku-ji está Ryoan-ji, el jardín zen más famoso del mundo. Es un rectángulo de grava blanca rastrillada con 15 piedras colocadas de tal manera que, desde cualquier ángulo, solo puedes ver 14. La número 15 siempre está oculta. Los monjes zen llevan 500 años sin explicar por qué. La entrada son 600 yenes. Siéntate en la plataforma de madera, mira la grava y no pienses en nada. Suena a cliché pero funciona. En 20 minutos te has cargado el estrés de tres días de turismo.
Día 3: Norte, castillo y lo que te faltó
Horario: 8:00 - 17:00. El tercer día es más relajado. Ya has visto los grandes templos. Hoy toca el castillo, el mercado, un templo que casi nadie visita —y que es mi favorito en Kioto—, y el atardecer.
8:30 — Castillo Nijo
El castillo Nijo no es un castillo japonés al uso. No tiene torreón. Es un palacio fortificado que Tokugawa Ieyasu —el shogun que unificó Japón— construyó en 1603 para demostrar quién mandaba en Kioto. Lo mejor del castillo son los suelos de ruiseñor (uguisubari): tablas de madera diseñadas para chirriar como pájaros cuando las pisas. Era un sistema de alarma antigua: ningún ninja podía colarse sin que todo el palacio lo oyera. Camina por los pasillos, escucha el canto metálico bajo tus pies, e imagínate a un samurái desenvainando en la habitación de al lado.
11:00 — Mercado Nishiki
Nishiki es un callejón cubierto de 400 metros con más de 100 puestos que venden de todo: brochetas de pulpo rellenas de huevo de codorniz, pepinillos en vinagre de todos los colores, pescado seco, dulces de té verde, cuchillos japoneses artesanales, especias que no sabes pronunciar. Es el mercado donde compran los chefs de Kioto. Llega con hambre y con 2.000 yenes en monedas. Ve picando de puesto en puesto. Lo mejor: las brochetas de anguila (unagi, 500 ¥), el tamagoyaki (tortilla japonesa dulce, 200 ¥) y el mochi recién hecho con polvo de té verde (150 ¥).
13:00 — Sanjusangen-do, el templo de las 1.001 estatuas
Sanjusangen-do es el templo más infravalorado de Kioto. Por fuera es un edificio de madera alargado, casi un hangar. Por dentro contiene 1.001 estatuas de Kannon, la diosa de la misericordia, talladas en madera y cubiertas de pan de oro. La estatua central mide 3,3 metros y tiene 11 caras y 1.000 brazos. Las otras 1.000 estatuas —500 a cada lado, en 10 filas— son de tamaño humano, cada una con 40 brazos, y cada brazo salva 25 mundos según la cosmología budista. Haz las cuentas: 1.000 estatuas × 40 brazos × 25 mundos = un millón de mundos salvados. Es abrumador. Es hermoso. Y casi nunca hay cola porque todo el mundo está en Fushimi Inari. La entrada son 600 yenes. Prohibido hacer fotos dentro, lo cual es la mejor decisión curatorial posible: te obliga a mirar de verdad.
15:30 — Templo Nanzen-ji y el acueducto
Nanzen-ji es un templo zen en el este de la ciudad con una peculiaridad: un acueducto de ladrillo rojo de la era Meiji atraviesa el recinto. La combinación de templo budista del siglo XIII con ingeniería hidráulica del siglo XIX es tan extraña como suena y funciona mucho mejor de lo que debería. El acueducto —parte del Canal del Lago Biwa, que trajo agua, electricidad y el primer tranvía a Kioto en 1890— parece sacado de una película de Miyazaki. Sube al camino que corre por encima del acueducto: las vistas del bosque y de la ciudad al fondo valen la escalada.
17:00 — Paseo del Filósofo al atardecer
El Paseo del Filósofo (Tetsugaku-no-michi) es un camino de 2 km junto a un canal bordeado de cerezos. Lo creó un profesor de filosofía de la Universidad de Kioto —Nishida Kitaro— que lo recorría cada día para pensar. En primavera es un túnel de flores rosas. En verano es un corredor verde con el sonido del agua de fondo. Empieza en Nanzen-ji y acaba en Ginkaku-ji (el Pabellón de Plata, que no es de plata —nunca lo cubrieron, la historia es mejor que el templo—). Si llegas al atardecer y el canal refleja las copas de los árboles, entiendes por qué el filósofo volvía cada día.
Consejos prácticos para Kioto
- El bono de autobús de un día (700 ¥) es el mejor gasto de Kioto. Se compra en la estación de Kioto o directamente al conductor. Los autobuses cuestan 230 ¥ por trayecto, así que con tres viajes ya lo has amortizado. La línea 100 y la 206 cubren la mayoría de templos.
- Kioto no tiene metro. Bueno, tiene dos líneas que no van a casi ningún templo. El transporte público es autobús o caminar. Asúmelo. Es parte del encanto y parte del cansancio.
- Empieza el día a las 7:00. En Kioto, la diferencia entre un templo vacío y un templo imposible son 90 minutos. Entre las 7:00 y las 8:30 los templos son tuyos. A las 9:00 ya no.
- Los templos cierran pronto. La mayoría cierran entre las 16:00 y las 17:00. No planees un templo para las 16:30 porque te quedarás en la puerta.
- Lleva calcetines sin agujeros. En los templos te quitas los zapatos constantemente. Es agotador, pero tus calcetines van a estar más expuestos que en tu casa.
- Come lo que comen los monjes. El shojin ryori (精進料理) es la cocina vegetariana budista. Platos pequeños, tofu en todas sus formas, verduras de temporada, arroz. No es barato (2.500-5.000 ¥ el menú), pero es una experiencia que no existe fuera de Kioto. Reserva en Shigetsu (dentro de Tenryu-ji) o en Ajiro (cerca de Kinkaku-ji).
Tour guiado por Kioto en español
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